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Tren Digital | DEMOCRACIA DIGITAL: ¿EL FIN DE LAS ELITES?

Bienvenidos al primer think tank digital en Chile, desarrollado por la Facultad de Comunicaciones UC

DEMOCRACIA DIGITAL: ¿EL FIN DE LAS ELITES?

Mirko Tarsetti

DEMOCRACIA DIGITAL: ¿EL FIN DE LAS ELITES?

El destacado filósofo e ingeniero informático francés Pierre Lévy planteó años atrás el concepto de “Inteligencia Colectiva” para destacar el impacto que está teniendo Internet y las Tecnologías de la Información al facilitar una comunicación de tipo transversal y colaborativa, que servirá de motor para generar cambios profundos en nuestra conducta, conocimientos y también en la relación que establecemos como personas, así como frente al poder y las elites.
Efectivamente, en estas últimas décadas hemos visto y continuamos experimentando quizás uno de los cambios más profundos y revolucionarios de la historia gracias a procesos como la globalización, y por sobre todo, la denominada sociedad de la información, donde Internet y los medios de comunicación digitales están generando ciudadanos cada vez más activos y protagonistas de sus procesos sociales, políticos, económicos y culturales.
Hoy en día estamos cada vez más interconectados por esta verdadera infraestructura del conocimiento, eliminando barreras y abriendo nuevas oportunidades. Solo en Chile -según cifras de la Subtel – llegamos a 11,5 millones de conexiones a Internet este 2014, de las cuales el 78,2% corresponde a dispositivos móviles, principalmente smartphones. Recientemente, el subsecretario de la cartera destacó iniciativas público-privadas como el Proyecto de Fibra Óptica Austral, que conectará aproximadamente un 30% del territorio nacional a esta red y nos acercará a la meta del acceso universal. Por supuesto habrá personas que aun quedarán rezagadas, pero la tendencia es irreversible.
Ante este panorama, la gran interrogante que debemos plantearnos es ¿de qué forma podemos generar un Estado y unos organismos públicos que aprovechen esta fuente de comunicación e intercambio de conocimiento para mejorar sus servicios, gestión y procesos, así como aumentar la transparencia frente a la ciudadanía? Un gran paso en tal sentido lo ha dado desde una década el Servicio de Impuestos Internos (SII) con un sistema moderno y eficiente para realizar trámites y facturación en línea que ha sido destacado como referente y modelo a seguir, pese a los cuestionamientos recientes que ha debido enfrentar por otros temas de la actualidad nacional.
De hecho, según el índice de las Naciones Unidas para el desarrollo de gobierno electrónico (EGDI) del año 2014 que mide la disposición y la capacidad de los gobiernos para utilizar las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) para ofrecer servicios públicos (incluyendo categorías como servicios en línea, telecomunicaciones y capital humano) Chile se ubicó en el lugar 33, en un ranking liderado por Corea del Sur, Australia y Singapur, un dato no menor.
Como país hemos dado pasos importantes, hoy podemos realizar transacciones electrónicas cada vez seguras y como hemos visto ya contamos con la plataforma tecnológica que nos integra con la sociedad de la información. Por lo tanto, la pregunta que podemos hacernos es si podremos utilizar un sistema similar para realizar votaciones en línea, por ejemplo, y no tan solo para elegir a nuestros representantes en el gobierno y el parlamento, sino que también para decidir sobre asuntos locales, como plebiscitos comunales y otros temas que afecten nuestra vida cotidiana, así como fiscalizar de mejor forma la administración y gestión de los recursos públicos y el comportamiento de nuestras autoridades durante su función.

Otro de los elementos esenciales para mejorar nuestra democracia y convivencia está dado por el uso de las redes sociales, no tan solo para comunicar y generar comunidades en períodos de campaña electoral, sino que también como una herramienta para abrir nuevos espacios de diálogo, interacción y colaboración entre las autoridades y los ciudadanos.

Así lo entendió Barack Obama, quien fue el pionero en el uso de Twitter para generar redes y lazos con sus votantes, creando una cuenta en el año 2007 cuando era Senador, y aprovechando a cabalidad sus ventajas durante las campañas electorales contra sus rivales republicanos, donde quedó en evidencia la brecha generacional y la capacidad por conectar con una audiencia que estaba evolucionando de manera más rápida de lo que muchos analistas habían previsto.
Recientemente, el propio Obama anunció que ya contaba con una cuenta personal (las suyas como Senador y Presidente eran administradas de forma externa), así como otros jefes de Estado, líderes políticos y religiosos, como el Papa Francisco, ya se están sumando a este carro y prometen escuchar, dialogar y empatizar de mejor forma con sus audiencias.
Pero no tan solo los gobernantes están subiéndose a esta revolución, sino que también son los ciudadanos y grupos organizados quienes están utilizando estas redes para evitar la censura e iniciar alzamientos sociales contra la autoridad, como fue el caso de la “primavera árabe”, filtrar documentos secretos como la controvertida WikiLeaks o iniciar movimientos de protesta en Europa y Chile. Basta recordar el impacto que tuvo Facebook y otras redes para conectar y convocar a las movilizaciones estudiantiles o difundir campañas ambientalistas, y el reciente uso de videos en Youtube por parte de organizaciones gremiales, sindicales y partidos políticos como un canal para explicar sus posturas frente a temas relevantes de la contingencia como la reforma laboral o el cambio a la constitución y generar un debate virtual.
Por supuesto, también existen riesgos del uso inapropiado de las redes sociales para propaganda como es el caso de los videos del Estado Islámico ISIS o la manipulación de ciertos regímenes que censuran Internet, pero estos casos excepcionales no constituyen un peligro ni una amenaza a este nuevo paradigma para la democracia, la política y nuestra convivencia, ya que cada día vemos cómo se están eliminando las barreras que contribuían al desinterés y apatía en los asuntos públicos, así como la falta de transparencia por parte de nuestros líderes e instituciones. Sin duda que muchos problemas seguirán como la corrupción o la asimetría a la hora de tomar decisiones, pero el camino está trazado y no hay vuelta atrás.

Mirko Tarsetti

Mirko Tarsetti

Periodista de la UNAB, actualmente cursando el diplomado en Redes Sociales de la UC. Interesado en la relación entre la historia, la cultura y las comunicaciones.