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Digitalmente iletrados

Digitalmente iletrados!

Después de encuestar a más de 5 mil estudiantes en 28 colegios del país, concluimos que las tecnologías de información y comunicación tienen consecuencias sociales negativas en los escolares chilenos. Eso es el qué: el uso de tecnología está correlacionado con mayores niveles de soledad, bajo rendimiento escolar y un grado menor de satisfacción con sus cuerpos. El por qué se llama educación digital. Sí, somos iletrados digitalmente. Carecemos de una cultura digital. Y es importante aceptarlo, porque si no aceptamos nuestra falta de alfabetizaje digital, tampoco vamos a poder cambiar la situación.

¿Por qué somos iletrados digitales? Por dos razones. Uno: nadie nos alfabetiza. Y no me refiero a códigos binarios. Quiero decir que no existe un curso en cultura digital. Matemática y física son parte del currículo. Educación digital no. ¿Acaso no es importante? ¡Miren el mundo de las empresas! Revisar emails de forma recurrente y sin fijar horarios para ello, afecta negativamente la productividad laboral: los usuarios dejan de realizar sus tareas al responder estos mensajes y después les cuesta reenfocarse para continuar con lo que estaban realizando. Acabamos de revisar estas prácticas en más de 900 organizaciones y concluimos que más de la mitad de los trabajadores pierden en promedio 6 minutos por hora. Y ojo que estamos hablando de mensajes no urgentes, es decir, de aquellos que podrían haberse aplazado. Piense usted en su última reunión: ¿cuántas veces hubo que repetir las cosas porque los asistentes no estaban poniendo atención por revisar tu teléfono o Tablet? Eso es cultura digital. Y no la tenemos.

La segunda razón es aún más complicada: es difícil cambiar hábitos. En mi organización, para promover que nos escuchemos los unos a los otros, se planteó multar aquellos que revisan los dispositivos cuando estamos en reuniones. Ya nos acostumbramos a que apenas empieza el otro a hablar, nos metemos al email. Ese es un hábito. ¿Y el resultado? Los castigos no funcionan. La necesidad por conectarse es tan alta, que el costo a sentirse desconectado sobrepasa las normas impuestas por nuestros jefes. Si fuéramos letrados en temas digitales, entenderíamos que se deben dar recreos de 3 a 5 minutos para revisar los dispositivos y de esa forma bajar la ansiedad de los participantes. Eso es cultura digital.

¿Y los escolares? Tienen lo peor de lo peor. Nuestro ejemplo más las motivaciones del mundo digital. El 61% de los que estudian con computador se ponen a hacer otras cosas.

Y las interrupciones son mucho más largas. Pero lo peor es la distancia social que produce el uso de tecnología. Cuando nosotros tenemos que decir algo que puede desatar un conflicto, o no queremos que nos respondan para evitar un problema, utilizamos la tecnología. Nos sentimos más cómodos si es por email o WhatsApp. Nosotros sabemos lo importante que son el desarrollo de estas habilidades sociales. El tema es que los escolares hacen lo mismo. Incluso con sus padres. Cuando saben que la respuesta va a ser no: mensaje. Ya no enfrentan. Nosotros ya desarrollamos nuestras habilidades sociales. Ellos no. Están en el proceso. Y cada vez que usted le responde con el mensaje, no contribuye a que ello suceda. Eso es cultura digital. Y no la tenemos. Acéptelo para comenzar a cambiar.

Daniel Halpern

Daniel Halpern. PhD en Information and Communication Sciences. Es profesor de la Universidad Católica e investigador del think tank TrenDigital, centro en el que investiga las consecuencias sociales que tiene el uso de las tecnologías de información y comunicación.

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