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Tren Digital | Moocs: ¿La evolución de e-learning o una nueva moda?

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Moocs: ¿La evolución de e-learning o una nueva moda?

Gratis, online y masivos. Así se presentan los Moocs (Masive Online Open Courses). Estos son los cursos que se iniciaron en las universidades Harvard y MIT en 2008 y hoy es innegable que marcan la tendencia en la educación a distancia, con más de 150 universidades del mundo asociadas a plataformas como edX, Coursera y Udacity. Ya en 2012, el New York Times consagró ese año como “The Year of the Mooc”.

Qué tienen de diferente a un e-learning, podría preguntarnos alguien de unas generaciones más arriba. La fórmula varía de universidad a universidad, pero básicamente es un curso que aprovecha muchas herramientas digitales y multimedia. Una vez registrados en la plataforma que escojamos, podemos acceder a un número indeterminado de temas para aprender, incluso sin tener preparación en el área de estudio. En general, el contenido es presentado en cápsulas de video y evaluadas en pequeñas pruebas. Eventualmente, algunos ofrecen un foro de discusión entre “compañeros”. Y bueno… no hay límite de inscripciones ni aranceles.

En Chile, tímidamente han surgido en algunas universidades y se hicieron más conocidos en 2015, por el proyecto UAbierta de la Universidad de Chile, que en solo una hora agotó los 2 mil cupos para su primer curso; y por la plataforma de la U. Católica que en su primer mes de funcionamiento ya contaba con más de 8 mil estudiantes para dos cursos. Probablemente los Moocs más populares en Chile los tenga este año la UAI con programas para 2016 y 2017, debido a la campaña de difusión que desplegaron.

Sin duda, la popularidad de estos cursos responde en primer lugar a la idea de que todos tengamos acceso a la educación de universidades reconocidas, sin barreras de distancia, ni horarios, una educación abierta para todos, pagando $0.

Cuando hablé sobre Moocs conversando con unos amigos, además de no conocerlos mucho, alguien dijo “no seas aguafiestas, es una oportunidad, aunque no sean la gran cosa, algo es algo”. Claro que es una oportunidad, pero podríamos esperar que sea una grande. Me parece que la popularidad de los Moocs y el impulso de las Universidades por ser parte de esta suerte de Responsabilidad Universitaria, no se debe malgastar o puede ser mejorada. Creo que si bien existe la intención de democratizar el conocimiento debe ir acompañado de mayor energía o recursos en la planificación, desarrollo y ejecución de los MOOCS que deja fuera lo didáctico e interacción efectiva, tanto entre profesores y alumnos, como de los participantes en el aprendizaje. Esto podrían ser algunos de los factores que no generan un impacto motivacional o “engagement” en su contraparte: los alumnos. Hay mucha información sobre la tasa de deserción en estas “aulas virtuales”. Por ejemplo, la Universidad de Edimburgo en 2013, publicó un informe sobre su experiencia con Coursera e indicó que sólo el 39% de los inscritos participó durante la primera semana en un Mooc y a medida que avanzaba el curso esta cifra de participación disminuyó.

Tomando en cuenta los modelos de Moocs que he intentado cursar, estos corresponden a un modelo de educación anticuado, donde sólo el profesor “habla”, un estilo unidireccional donde se olvidaron prácticamente de que existe alguien del otro lado de la pantalla.

Existen asuntos que se han dejado de lado que, si bien la educación es el centro u objetivo por el cual el usuario se enrola, es este mismo estudiante que está inmerso y exige parámetros 2.0. En este punto me cuestiono por qué no se ha hecho mayor uso de las redes sociales o un esfuerzo mayor por organizar la interacción de los alumnos con herramientas de uso común, o por qué no hay acceso a responder dudas con un profesor que podrían generar aún más conocimiento y redes. Otra opción podría ser incluir ideas de motivación como la gamificación, guardando las proporciones, al estilo Duolingo.

De seguro pensar mejoras debe tener un costo mayor, pero vale la pena el esfuerzo para no dejar pasar esta oportunidad y generar realmente un cambio en la educación a distancia que hasta ahora parece la resurrección de los e-learning, más que un aporte social.

 

Andrea Aguilera

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  • Vidia Gutiérrez

    Muy interesante tu columna, Andrea. De lo mejor que he leído en este blog.

  • Valeria Troncoso

    Andrea, coincido contigo en que la estructura de los MOOC es bastante tradicional, por lo menos los que yo he seguido, salvo uno de gamificación que está estructurado considerando los mismos principios de esta metodología, pero, como tú bien señalas, instalar mejoras y hacerlos más interactivos tiene unos costes altos. Yo valoro la posibilidad de perfeccionarme de manera gratuita a través de cursos con contenidos actualizados y de calidad y en los tiempos que yo tengo disponible para hacerlo, lo que lamento es que la mayoría de las personas que conozco no tiene ni idea de que existen.

    En este enlace http://tipseducacion.com/archives/299 aparecen 10 razones por la que la deserción en los curso MOOC es tan alta, según lo que arrojó un sondeo hecho a algunos usuarios. Ahí se indica que “los cursos virtuales estarían mejor desarrollados si se apoyaran en nuevas formas interactivas y pedagogía”, que es similar a lo que tú planteas, pero hay otros aspectos igualmente relevantes, que deberían considerar las instituciones que los dictan, como que los cursos están mal diseñados o que algunos tienen prerrequisitos muy altos u otros, por el contrario, son cursos muy básicos, para tener nivel universitario.

    En mi caso, hasta el momento, he quedado satisfecha con los cursos que he hecho, pues la estructura y condiciones de aprobación de los cursos ha sido clara, las explicaciones de los temas fueron adecuadas (ni muy simples ni muy complejas), hubo materiales de apoyo pertinentes y adecuada comunicación con los autores de los cursos y con los demás alumnos.